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Sentimos pasión, miedo, felicidad, angustia, valentía
y despecho según lo que la pantalla nos muestre.

Foto Portada: inexistente.org

El departamento de dirección de arte se encarga de la preproducción artística y estética del film. ¿Suena simple? Para nada. Quienes se encuentren al frente de esta posición deben sacar adelante los decorados, las locaciones, el maquillaje, la iluminación, el vestuario y la atmósfera que caracteriza a la película. Se debe hacer un buen estudio de color y de materiales adecuados que se adapten al presupuesto inicial, con eso hay que trabajar. A estas personas se les llama director de arte.

La primera persona en ocupar el cargo de director de arte (o diseñador de producción) fue William Cameron Menzies, quien logró hacer un espectacular trabajo en ‘Lo que el viento se llevó’ (Victor Fleming, 1939), consiguiendo así filmar una de las escenas más importantes del cine: el incendio de Atlanta.

Por lo general, estas personas se encargan de diseñar la estética general de la pieza audiovisual. Obteniendo la aprobación del director artístico, claramente, pero todavía siendo de un departamento independiente cuyas decisiones y opiniones siguen teniendo peso.

Una película moderna que ha destacado entre muchas por su impresionante diseño de producción es ‘La La Land’ (Damien Chazelle, 2016), misma que arrasó con las premiaciones de su año. Aclamada tanto por la crítica como por el público, esta película logra crear una atmósfera cálida y fría al mismo tiempo, brindándonos una experiencia única durante sus aproximadas dos horas de duración.

Pero, ¿por qué esta película es tan especial? Sobra decir que se trata de uno de los pocos musicales ambientados en la actualidad, con historia y música original. Esto no quiere decir que no tenga inspiración de otros lados, pues su dirección de arte es una clara referencia a la era dorada cinematográfica de Hollywood, donde musicales como este triunfaron cada semana. El vestuario fue meticulosamente escogido, regalándonos un aire de los años 50 pero sin caer en lo anticuado, pues tiene coherencia con las tendencias de la actualidad.

La gama de colores de la escenografía fueron escogidos para transformar a Los Ángeles en el nuevo París, precisamente por esto notamos las vibras “technicolor” del film y sentimos que nos transportamos a un universo donde bien podríamos levantarnos y cantar con los personajes sin sentir ningún remordimiento.

Sentimos pasión, miedo, felicidad, angustia, valentía y despecho según lo que la pantalla nos muestre. Cada personaje maneja un color representativo que demuestra que no se trata de una película con espacios de relleno (en el caso de Mia, el amarillo, verde y azul destacan en sus representativos vestidos, y en el caso de Sebastian, destacan piezas de color blanco, marrón, azúl y negro). Todos tienen un papel importante en el film y deben cumplirlo, no sólo con la pieza, sino con nosotros como espectadores.

‘La La Land’ nos enseña muchas cosas a nivel argumental y sentimental, pero también a nivel técnico y artístico. Es un claro ejemplo de un excelente trabajo de un director de arte. ¿Qué opinas de esta película?

¿Qué otra pondrías de ejemplo de cómo hacer una gran dirección de arte?

Autor: Sebastián Gutiérrez

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